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| Consejo, vida y esperanza, arbol plantado a orilla del rio |
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Por Dra. Jeannette Quesada de Sierra,
La Palabra de Dios nos dice en el Salmo No. 1, que la persona que se aleja del consejo de los malos, que rechaza el pecado y no hace mal a otros, que busca la presencia de Dios y medita en Su Santa Palabra, es semejante a un árbol que crece frondoso porque está plantado a la orilla del río. Este árbol, permanece fuerte, produce abundantes flores y frutos en su tiempo y sus hojas nunca se secan, ni se caen porque sus raíces se alimentan de las preciosas corrientes llenas de nutrientes que fluyen del río.
¡Qué hermosa comparación! He tenido la oportunidad de conocer plantaciones que están cerca de los ríos, y aún en los fuertes periodos de sequía cuando el resto de las plantas están muriendo por falta de agua, estas se mantienen verdes y producen cuantiosos frutos. Mientras otros terrenos dependen de la estación lluviosa y solo se puede producir en esa estación, los terrenos a orilla de río permiten producir todo el año, multiplicándose así las oportunidades para obtener muy buenas y abundantes cosechas.
La Palabra de Dios hace muchas comparaciones con diferentes elementos del campo y de la naturaleza en general; encontramos alusiones en las que se utiliza el árbol como símbolo de la vida de nuestro Señor Jesucristo: “el árbol de vida”, Jesús dijo: “Yo soy la vid verdadera y mi Padre es El Labrador, toda rama que en Mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto , lo limpiará, para que lleve más fruto…Yo soy La Vid, vosotros las ramas, el que permanece en Mí y Yo en él, éste lleva mucho fruto: porque separados de Mí nada podéis hacer” - Juan 15:1-5. Aquí nuevamente el Señor nos llama a permanecer unidos a Él, tan firmemente unidos, que nos hagamos uno con Él, que nos convirtamos en parte del mismo árbol, en una de sus ramas que se alimenta continuamente del fluir de la vida que viene del tronco y que produzcamos las flores y frutos que salen de la misma esencia de Dios. Si estamos unidos a Jesús, seremos como Jesús, saldrá de nosotros su rico aroma de amor, de paz, nos llenaremos de Su luz y las tinieblas huirán. Si una rama es separada del árbol, no existe ninguna posibilidad de que la rama siga verde, viva y produciendo frutos, al contrario, se secará hasta morir.
El árbol de vida, que representa a Jesús en este pasaje, a su vez recibía alimento de una tierra fértil, a orillas del río de La Palabra de Dios. El árbol -Jesús- , se nutría diariamente del Padre Eterno, por eso Jesús ayunaba y se retiraba continuamente a orar; este rico alimento dio la fuerza a Jesús para cumplir su poderosa misión Salvadora por la humanidad. Sin una relación permanente, sin una unidad sólida con El Padre, Jesús no hubiera podido vencer, porque cuando El vino a la tierra, vino como humano, dejó Su gloria y todos Sus poderes en el cielo, El buscaba continuamente esta comunión con El Padre para poder vencer al pecado, para no caer en tentación y para producir abundante fruto, así el Espíritu Santo le cubría, le ungía y se derramaba sobre toda la vida de Jesús y le daba el poder, el amor y la sabiduría que lo hizo vencer.
Las ramas en esta parábola representan las personas, ningún ser humano, ninguna rama del árbol, puede florecer y reverdecer si ha sido cortada del árbol, es por eso que muchas personas tienen batalla tras batalla sin ver la luz, porque quieren lograr buenos frutos, pero no quieren unirse al árbol. Quieren vivir la vida a su manera y andan dando tumbos por la vida creyendo que pueden lograr bendición por sí mismos, ¡Qué confusión, qué trampa! Sólo unidos a la fuente del amor, la luz y la vida podemos tener la plenitud que andamos buscando, separados de Dios nada, absolutamente nada podemos lograr.
El río en estos pasajes simboliza el fluir del Espíritu Santo: el que recibe a Jesús, “de su interior fluirán ríos de agua viva”. Por eso debemos decidir ir a las aguas, buscar con perseverancia y pasión el Río de Vida, decidir plantarnos como un árbol en su rivera para poder así alimentarnos de Sus corrientes santas , llenas de salud, de paz , gozo y abundante bendición de todo tipo.
Al compararnos con árboles, Dios también nos enseña que si buscamos malos terrenos para sembrar nuestros planes, si bebemos otras aguas llenas de amargura, odio, aguas cenagosas, podridas, oscuras para alimentar nuestras vidas, entonces nos salimos de Su cobertura, de Su cuidado y protección, nos enfermamos, nuestro corazón interior empieza a contaminarse de maldad y empezamos a herir, hacer daño, abusar a otras personas, hablar mal o buscar la injusticia, venganza, pleito, mentira, y todo tipo de maldad. Todo esto nos seca, hace que nuestras raíces se vayan debilitando poco a poco, que las ramas y proyectos de nuestra vida se marchiten, que las hojas de la fe y el amor se sequen y se caigan, que la vida se esfume y la enfermedad penetre, la angustia y depresión vengan y que ya nada tenga sentido, que no se produzcan las flores de las bendiciones y que se pierdan los preciosos frutos que traen amor, gozo, paz, esperanza, fe, bondad, mansedumbre y plenitud.
Cada día tenemos que escoger, Dios siempre nos da oportunidades y nos dice “escoge, escoge entre la vida y la muerte, la bendición o la maldición, escoge la vida para que vivas tú y tu descendencia” Escoger la vida es escoger la vida con Jesús, es recibirle en nuestro corazón, obedecerle, seguir Su camino, Su verdad. Es estar sembrados en una buena tierra, bañada por las corrientes frescas, vivificantes, revitalizantes, cristalinas del fluir poderoso del Espíritu Santo, es meditar y escudriñar las Sagradas Escrituras, sabiendo que nos brindan sabiduría divina y nos permiten una comunión íntima con El Padre Celestial.
No hay árbol que pueda sobrevivir sin agua, o que se desarrolle adecuadamente en un medio contaminante o con químicos tóxicos. Tampoco existe la persona que pueda estar bendecida y fructífera en medio de un ambiente de corrupción, desenfreno, vicios, odios, intrigas, injusticias; sin el agua adecuada, limpia, fresca, que fluye del propio corazón de Dios y ministra nuestro ser interior, no es posible vivir una vida victoriosa.
¿Dónde está sembrada su vida? Hoy es tiempo de cambios, tiempo de un nuevo comienzo, tiempo de clamar a Jesús nuestro Salvador, rendirnos a El y pedirle que nos ayude, que arranque nuestra vida del mal terreno en que ha estado sembrada y que nos plante en tierra santa, en la tierra del Reino Celestial, que nos alimente y nos ayude a amarlo, a seguirle y hacer Su Santa Voluntad. Dios nos dice: “Clama a Mí, invoca Mi nombre, llámame y Yo te responderé”.
Dra. Jeannette Quesada de Sierra Consejera Familiar y de pareja Pastora Iglesia Bilingüe Lighthouse, 5202 Regent St.- Esquina de Regent St. con Whitney Way, Madison WI. Visítenos, Culto los domingos a las 10:30 am. Para ayuda llámenos! (608)445-13-17 This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it
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