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Que piensa Jesús de la ley de arizona |
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¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de pueblo; para despojar a las viudas y robar a los huérfanos” (Isaías 10:1-2) La controversial ley firmada por la gobernadora de Arizona ha desatado una ola de protestas en toda la nación. Los inmigrantes que son el blanco de esta legislación. Constituyen incuestionablemente la fuerza laboral de esta nación. Miles de hermanos nuestros que vienen aquí con la esperanza de superar las condiciones de vida de sus familias no deben ser catalogados como criminales o delincuentes. La oposición a esta ley no es solo de los afectados sino de todos los que con sanidad mental entienden que no todo lo que es legal es moral.
Dios se identifica con los inmigrantes, los que considera pobres afligidos a quienes se les esta negando un juicio justo y se les despoja de oportunidades para dar a sus hijos un mejor porvenir. Es un hecho vergonzoso que una nación que hace la guerra contra otros en nombre de la libertad y la justicia se la niegue al pueblo que tiene en su seno. Es irreconciliable que se reclame ser “una nación bajo el gobierno de Dios” y se promulgue una ley que desintegra el núcleo familiar. ¿Cómo es posible que llenemos los templos cada domingo buscando el favor de Dios mientras pasamos la semana persiguiendo a los extranjeros? ¿Cómo es posible que los líderes a quienes elige el pueblo se vuelvan enemigos del pueblo? Tal como lo describe el profeta Isaías, se prescribe tiranía; entonces no podemos esperar paz, si se le niega la justicia a los pobres, ¿como podemos esperar que Dios nos conceda su gracia y perdón? Si despojamos a los necesitados de oportunidades para sostenerse, ¿como podemos hablar de caridad y protección para los débiles? Si sembramos viento cosecharemos tempestad, el resquebrajamiento de esta nación es cada dia mas patente. Se acentúa el deterioro moral que genera una descomposición política, económica y social que amenaza con el hundimiento de este sistema endeble que nos gobierna. No hay duda alguna que la historia, de la cual debimos haber aprendido la estamos repitiendo. El pueblo de Dios, Israel; fue victima de opresión y maltrato por mucho tiempo; pero Dios intervino para liberar al pueblo de esa condición. Creemos firmemente que los ojos de Dios están sobre nosotros en esta hora crucial de tensión por causa de la ceguera espiritual de lideres que prescriben leyes injustas contra nuestros hermanos. Creemos que no es esa una salida honorable pata los afectados ni para los implicados. El Señor Jesus que simpatizo tanto con los extranjeros que sano a una joven sirio-fenicia; que ilustro su visión con la parábola del buen samaritano, que no distinguió entre el siervo de un centurión y la viuda del pueblo de Naim; es el mismo que mira con compasión a los pobres que sufren esta crisis a manos de un puñado de poderosos. Sin el animo de condenar, debemos rechazar la injusticia en nombre de aquel que nos enseño a “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia” Porque no podemos caer en la violencia de la indiferencia. Porque el sentir de CRISTO es la justicia y la verdad, como cristianos tenemos que alzar nuestra voz y hacernos solidarios con aquellos que son víctimas de leyes injustas que prescriben tiranía. En nombre de la verdad tenemos que denunciar el atropello y la violencia a la que están siendo empujados nuestros hermanos. Oremos por nuestros lideres y por los administradores de la justicia para que nuestros tribunales sean justos al proceder contra los nuestros en el cumplimiento de la ley. Que Dios nos dirija y conforte en esta hora con su gracia bendita
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